martes, 18 de septiembre de 2007

5 y 6.- LUZ


Nota: Esta es una ilustracion decorativa, las verdaderas caras de los protagonistas, apareceran pronto.

Capítulo 5: La oscura amenaza
Los dos viejos y la nieta están en la más completa oscuridad; por una ventana a su izquierda, penetra la negrura; el silencio es total, es más de media noche, la casa duerme.
Luz despertó, miró al frente, la oscuridad es intensa, nada ve; una pared está a sus espaldas, los abuelos habían caído en un sueño profundo, víctimas del cansancio. Luz movió la cabeza para mirar de reojo, un truco instintivo para ver mejor en la oscuridad, nada percibió; contuvo la respiración, y con la boca abierta trató de oír; tampoco logró recibir sonido alguno, es como si estuviera sorda y ciega.
El corazón de Luz latía agitado; ella siente a través de la piel, algo o alguien está frente a ellos; con cada mano tocó los cuerpos de sus abuelos, ambos despertaron y no se movieron; los ancianos repitieron las mismas maniobras con ojos y oídos antes realizadas por Luz; tampoco captaron una presencia real; aterrorizados, saben que están atrapados.

Capítulo 6: Ojos amarillos
Una luz, tan débil como una estrella, entró por la ventana; los tres fugitivos vieron algo, sus corazones se detuvieron un instante y luego se desbocaron; los músculos se tensaron para comenzar la huída.
Una inmensa sombra se erguía frente a ellos, en la zona de la cabeza brillan dos puntos amarillos, la sombra no se mueve, no respira; los horribles círculos no parpadean, son como carbones encendidos.
El tiempo no transcurría, no se hizo más lento, se detuvo; la habitación se fue aclarando, y con la vista fija en la sombra, los tres refugiados vieron en detalle la terrible figura. Es un guerrero, cinco puñales en cada una de sus extremidades; se adivina una agilidad de relámpago; su rostro es inescrutable; a pesar de estar sentado en el suelo, de manera relajada, están seguros que podría dar un salto muchas veces mas largo que el mejor de los suyos.
Los abuelos, temblando, mantienen la vista fuera de la cara del guerrero; Luz decidió mirarle a los ojos; quedó sorprendida: los ojos amarillos la estaban observando con atención y ella comprendió algo extraño. El guerrero desvió los carbones encendidos hacia un punto encima de la cabeza de Luz; luego se quedó estático, como una roca; algo espera, ellos ignoran qué es.

2 comentarios:

Lemur: dijo...

Santo Dios! Qué es, qué es...

Atento a lo que sigue, mi querido amigo. Saludos.

Joseín Moros dijo...

Lo que sigue no es lo que parece.
Gracias por tu visita Lemur.