jueves, 27 de septiembre de 2007

12, 13 y 14.- LUZ


El canto del gallo no es suficiente. La claridad necesita más.


Capítulo 12: Choque en la oscuridad
Los asesinos cayeron sobre Garras; un coro de silbidos secos y restallantes órdenes de combate rompió la noche; la mitad de los atacantes cayeron, los lamentos vibraron.
Sin pausa, más asaltantes se lanzaron sobre el remolino de puñales; sangrando por múltiples heridas, Garras Prometeo siguió matando; retrocedió y ascendió varios escalones. Un cerro de cadáveres fue el resultado de sus golpes de guadaña.
Hubo una pausa, los invasores se reordenaron; otra masa de tropas frescas se les unió, sonó un intercambio de silbidos y se lanzaron en oleadas. Esta vez, la lucha terminó cuando el último cadáver rodó escaleras abajo.
Un nuevo contingente de fanáticos asesinos, comenzó a reunirse al pie de la escalera; entonces el canto de un lejano gallo, anunció el amanecer; los enemigos se retiraron.
Garras atendió sus heridas; sentado en el escalón, tranquilizó su cuerpo, y se dispuso a esperar.
Los enemigos retiraron los cadáveres; se desplazaban por la planta baja del viejo cuartel; nunca perdieron de vista al defensor de la escalera.
Al final de la tarde, se reagruparon; estaban menos ruidosos, casi en silencio.

Capítulo 13: Una oculta debilidad
La oscuridad rodeó la escalera; Garras no había tomado agua o comida, tampoco durmió durante el día, no podía, su vida estaba en juego.
Cerca de media noche se inició el ataque; fue algo abrumador, las oleadas de agresores llegaban una tras otra, se relevaban apenas su número caía a la mitad; los altos muros laterales de la escalera y lo enorme de los escalones, limitaban el número de atacantes en acción.
Durante una de las más feroces oleadas, ocurrió algo imprevisto: el enemigo, sin previo aviso, se retiró en desbandada. En la inesperada pausa, Garras se preguntó el por qué y rememoró sus últimos movimientos:
-Intentaron envolverme, los muros no lo permitieron; giré cinco veces a la derecha, tres a la izquierda, retrocedí doce escalones y salté sobre el grupo, al flanco izquierdo; habían tres enemigos hombro con hombro.
Garras recordó lo que allí ocurrió: vio los puñales de su mano derecha, abrir al guerrero del centro; los otros dos silbaron una estridente nota y ocurrió la desbandada. Garras abrió los ojos; venía otro ataque.

Capítulo 14: Decisión
La masa de invasores avanzó envolvente, limitada por los muros; Garras tomó una decisión desesperada: repitió un esquema en pleno combate. Saltó al flanco izquierdo del enemigo, desde el aire ubicó un trío compacto de corpulentos guerreros, de un golpe, arrancó la cabeza del más grande, el del centro. Garras cayó parado, esperando el asalto en una peligrosa posición: muchos enemigos alrededor y él acorralado contra el muro. La horda se retiró en desbandada. Algunos lo tropezaron en su huída; él no los atacó, a grandes saltos regresó a su posición.
Como una tormenta en la playa, las olas enemigas siguieron azotando la escalera; el esquema se repitió una y otra vez. Garras contó doce arremetidas, doce líderes enemigos descabezados, doce desbandadas; entonces, la tormenta amainó. El canto del gallo en la lejanía, anunció el amanecer; el final de la segunda noche de combates.
Garras oyó las últimas palabras de su maestro:
-Guíate por tu instinto; piensa como el enemigo.

2 comentarios:

Rita dijo...

¡Wow! ¿Puedo robarme ese gallo?
Es ¡Una Belleza!. Esta ilustración es simplemente hermosa. Un beso

Joseín Moros dijo...

Gracias Rita.
Envié un correo a tu gmail, por favor me avisas si llegó bien.
Joseín.