miércoles, 12 de septiembre de 2007

1 y 2.- LUZ


Capítulo 1: Así habló Perícles.
La fresca y luminosa mañana inundó hasta el último rincón de los cerros y la llanura, cientos de cadáveres yacían por todas partes, en las manos de cada muerto, pequeñas semillas doradas despedían luz y aroma.
La multitud de sobrevivientes no se movió, una capa de húmeda tristeza la cubría. Las miradas comenzaron a converger sobre Luz, ella permaneció junto al enorme libro y habló muy despacio. El coro de repetidores intentó seguirla y se detuvo poco a poco. Luz continuó subiendo el volumen de su voz, la llanura se dispuso a escuchar.
-Hace más de dos mil años, dos pueblos hermanos lucharon hasta la muerte. ¿La razón? La misma que nos llevó hoy a matarnos entre hermanos.
Su voz se quebró, se repuso y continuó:
-¿Por qué se recuerda aún esa contienda? Porque quedó escrito, y los ganadores en esa batalla, tuvieron como jefe un gran estadista. Él pronunció palabras grabadas hasta hoy en la mente de los seguidores del bien colectivo, esas palabras son: Ley, Libertad, Igualdad.
Un joven al lado de Luz, cubierto de heridas, la miraba con intensidad. Ella, después de recorrer con la mirada la extensión del campo de batalla, continuó:
-Su sistema de gobierno fue llamado Democracia. En el discurso fúnebre a los caídos en una terrible batalla, él Perícles, dijo: Por la Democracia murieron estos ciudadanos, considerando justo, con toda nobleza, que no les fuera arrebatada; por ella, todos los que quedamos, es natural que aceptemos sufrir penalidades.
Una ráfaga de frío viento acarició la cara de la joven, ella cerró los ojos por un momento y retazos del lejano pasado llegaron a su mente.

Capítulo 2: Llegó la oscuridad
Luz está rodeada por la oscuridad. Algo la despertó, un par de manos la levantaron, es su madre, reconoció el aroma; oyó el ruido de pasos apresurados, todos se mueven en silencio; el retumbar del corazón de la madre le llega a través de la piel, la respiración agitada y el aumento en la velocidad de la carrera, la asustan mucho más; Luz no emitió ningún sonido, por instinto guardó silencio. Murmullos muy bajos le dicen que delante de ellas van sus abuelos, dirigen la huida por túneles abandonados mucho tiempo atrás; también percibió a su padre, siente el olor de su furia y su miedo. Oyó pasos tumultuosos detrás del grupo, algunos gemidos de angustia, gritos inarticulados y algo que nunca antes había oído: silbidos largos y profundos, llevan órdenes secas y rabiosas.
El volumen de los silbidos aumentó, quienes los emiten están alcanzándolos en la oscuridad; a lo lejos, una débil iluminación anuncia una salida del laberinto; con dificultad los abuelos trepan. Su cuerpo se erizó, el silbido de guerra del padre retumbó; es la primera vez que lo oye; en la penumbra vio su espalda, el padre se plantó para enfrentar la arrolladora amenaza en la oscuridad; la madre se detuvo en seco; los abuelos tomaron a Luz, y la madre, coreando el canto guerrero, regresó para presentar batalla.
(continuará)

5 comentarios:

Aurora Pinto dijo...

Está interesante ese juego entre Luz y oscuridad, ¿cuándo viene la tercera parte?

Cariños,
Aurora

Joseín Moros dijo...

Muy pronto Aurora. Estoy terminando la ilustración (con photoshop) y puliendo el texto.
Abrazos.

Rita dijo...

¡Hola Joseín!
¡Saludos! Estoy pendiente de la tercera entrega.

Joseín Moros dijo...

Seran unas cuantas Rita.

Lemur: dijo...

Muy bien, muy bien. Tengo que seguir leyendo. Voy por el resto...