viernes, 18 de enero de 2008

38.- LUZ

¿Cuál de estos personajes será Luz?
Guarda el secreto.

Capítulo 38: El refugio
Reidor bajó por un túnel y se detuvo dentro de una caverna con forma de pera hueca invertida, varias salidas se veían en las paredes.
Cuando sus seguidores arribaron, el anciano habló resollando:
-Debo descansar, no estoy para estos trotes. Recostémonos aquí.
Los tres se acomodaron. Luz recordó su morral, sin mencionar nada al respecto:
-Quedó bien oculto. No tiene comida, no pueden olfatearlo.
Reidor habló.
-Señorita Luz, señor Rayo, las salidas de arriba dan a diferentes puntos dentro de la cueva donde estábamos, y las de abajo a sitios muy interesantes. Estos túneles fueron excavados, generaciones atrás, por desconocidos predecesores, nuestros o parecidos. Debió requerir mucho trabajo, inteligencia y tiempo, trabajar la roca de esta manera, ampliando las fisuras naturales.
Se estremeció de risa y dijo:
-Gran susto nos dieron.
Luz y Rayo se contagiaron, todos rieron durante largo rato, lágrimas corrieron por sus mejillas. Parecían niños después de una inocente travesura.
Al final de las risas, Reidor señaló uno de los túneles y les invitó:
-Allí tengo una reserva de comida, cómanla, se ven hambrientos y cansados. Tengo mucha más, escondida en muchos sitios.
Los jóvenes se alimentaron, no comieron todo y dejaron la mitad en el escondite. Cuando regresaron a la cueva, el viejecito Reidor dormía. Al oírlos despertó, abrió los ojos y carraspeó:
-Bien, antes de la interrupción había quedado en, no recuerdo bien. Ya recordé. Llegué a ser el más bajo novicio de El Gran Consejo. Sentían desconfianza hacia mí los viejos Maestros, poco a poco mi actitud les fue ganando. Yo deseaba ser aceptado como uno de los suyos. ¡Que gran honor! ¡Cuánta sabiduría junta! Al fin se permitieron comentar escabrosos asuntos internos en mi presencia. Una noche ocurrió algo terrible, me da miedo recordarlo.

2 comentarios:

Lémur dijo...

Muy bien amigo. Ojalá, más temprano que tarde, veamos esta historia en los anaqueles de las librerías (con todo y ilustraciones, que son una maravilla...)

Un abrazo

Joseín Moros dijo...

Amén.
Gracias Lémur.